Agua de lluvia y saberes comunitarios, instrumentos viables para una agricultura regenerativa

La responsabilidad es de quién escribe.

En ocasión de mi participación en la Cámara de Diputados en la ciudad de México, el pasado 14 de julio del 2022, en el “Foro Internacional hacia la Innovación Tecnológica, la Sustentabilidad y el Desarrollo del Campo Mexicano”, en la que participaron 20 Ponentes, tanto técnicos y productores mexicanos de Argentina, Isla de Granada, Colombia y Países Bajos, expuse mis experiencias y propuestas para la mejora del campo en nuestro país.

Particularmente, como profesor-investigador de Chapingo, expuse la visión y experiencias obtenidas durante 42 años de trabajo profesional en el Proyecto “Crecer en la Adversidad”, con el tema, “Agua de Lluvia y Saberes Comunitarios para una Agricultura Regenerativa”. El tema causó mucha motivación y preocupación entre los asistentes.

Ante la falta de lluvias, la elevación de las temperaturas, la baja humedad relativa y una sequía muy prolongada que coincide con la Canícula (sequía intraestival, -entre el verano-), que dura más de 40 días a partir del 17 de julio y hasta finales de agosto de todos los años, además de la pérdida cada vez mayor de nuestras semillas criollas, que por su diversidad poseen una mayor resistencia a los factores ambientales adversos y a problemas bióticos (enfermedades y plagas), que tienen como consecuencia una mayor adaptación a estos factores ambientales adversos; también, al uso indiscriminado de agroquímicos, y al desvanecimiento, cada vez mayor, de los saberes ancestrales comunitarios. 

La plática se fue dando poco a poco y en un orden cronológico. Se comenzó con la falta de Programas Productivos y recursos económicos para incrementar la producción del campo, lo que ha generado que el 70 % de los suelos agrícolas del país, se encuentren en pleno abandonado, pese a que en México hay más de 180 mil Ingenieros Agrónomos egresados de diferentes instituciones educativas (Federación de Egresados de Chapingo), quienes en su mayoría se encuentran desempleados, lo que nos ha llevado a importar más del 65 por ciento de los alimentos que consumimos.

También se subrayó que, de acuerdo a las investigaciones, en los últimos 100 años, en México se ha incrementado la sequía en 35 por ciento, y las inundaciones en 36 por ciento; en tanto, que el 94 por ciento del territorio nacional cuenta con un clima árido y semiárido: “Condición que viven los estados de Oaxaca, Guerreo, Puebla, centro y norte del país, donde se detectan suelos calcáreos, tepetatosos, y áridos”.

Asimismo, el país no cuenta con Programas para la Conservación de los Suelos y Agua de lluvia, y tampoco cuenta con los recursos económicos para regenerarlos, por lo que se puede observar un deterioro mayor en la falta de vegetación, erosión hídrica y eólica, lo cual ha llevado al país a importar más del 65 por ciento de los alimentos que consumimos como maíz, frijol, arroz, frutas de clima templado frio, oleaginosas, entre otros productos agrícolas.

CONAGUA ha anunciado que más de la mitad del territorio nacional va a padecer sequías por la canícula. En la zona de la Mixteca del estado de Oaxaca, Puebla y Guerrero, como en otros puntos del país, la sequía se padece desde el año pasado por la falta de lluvias. Esta situación ha llevado a que el 48 por ciento de la población del centro sur-sureste de México, por ejemplo, viva de los programas asistencialistas, en tanto que el 25 % son jornaleros, y solo el 7 por ciento son agricultores o ganaderos.

Esta situación crítica que vive el campo mexicano, debe subsanarse con subsidios, lo cual permitirá, junto con programas reales de producción, incrementar las cosechas de varios productos agrícolas: “Los subsidios que se registran para las grandes extensiones de tierra agrícola y la Política Agrícola Común de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón es del 35, 25 y 60 por ciento, en tanto que en el país, sólo se implementan programas asistencialistas para mitigar la pobreza”. Deben categorizarse los diferentes niveles de Productores, y para cada uno de ellos debiera haber subsidios dependiendo del nivel económico para cada productor, y no dejarlos a la deriva y a las inclemencias del tiempo o de las grandes corporaciones que nos tienen atados con los insumos que se requieren.

También establecimos que se requieren Programas Sociales para que el campo tenga funcionalidad. No es posible que a través de todos los años que se ha apoyado a la gente con programas sociales, seguimos peor que antes; en nuestro caso, desde hace más de 40 años implementamos el Programa “Crecer en la Adversidad”, el cual ha tenido resultados positivos para las comunidades de la zonas de las mixtecas del estado de Oaxaca y Puebla: “Como ejemplo podemos decir que se han realizado obras de conservación de agua de lluvia y suelo, mediante bordos de suelo, ollas de agua, aprovechamiento de agua de los invernaderos, zanjas bordo para almacenamiento de agua y disminución de la erosión, aunado a la regeneración de los suelos para implementar la agricultura regenerativa”.

Estas obras de conservación de agua de lluvia y suelo han permitido incrementar la producción de maíz criollo, de 1.3 a 4 toneladas; además, se ha rescatado y aumentado la producción de frutas como la pitaya, pitahaya, jitomate, manzana, tuna. Esta actividad ha logrado traer recursos económicos a los productores rurales de esta zona, y en el caso de pitahaya y pitaya se pueden producir hasta 60 toneladas por hectárea, para las cuales se cuentan con mercados tanto en el país como en los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y países asiáticos, en donde un kilogramo de cualquiera de estas frutas puede llegar al consumidor hasta en 400 pesos el kilogramo. En tanto que en tiendas comerciales del país se ofrece el kilo en 189 pesos, lo cual es altamente rentable.

Para el caso del jitomate, el cual se produce mediante el sistema hidropónico, dadas las circunstancias de falta de suelo agrícola, se pueden obtener rendimientos de hasta 300 toneladas por hectárea, el cual se comercializa en la Central de abasto de la Ciudad de México, Huixcolotla y mercados regionales. Mediante Proyectos Productivos, es posible “hacer de una adversidad un potencial”, y consecuentemente, “Crecer en la Adversidad”.

Destacados